Jules Laforgue revisitado
La editorial Hum acaba de publicar una edición bilingüe de Los lamentos, del poeta franco-uruguayo Jules Laforgue. La edición, con traducción y prólogo incluidos,estuvo a cargo del poeta e investigador laforgueano Andrés Echevarría. La ocasión amerita un festejo: es la primera vez que Los lamentos se publica completo, la excusa fue el 150º aniversario del nacimiento del poeta, en el afrancesado Montevideo de 1860 hijo de padres oriundos de la región de Bearn.
Para captar la real dimensión de Laforgue basta decir que se lo considera el creador del llamado verso libre en la poesía moderna, que nombres de la talla de Ezra Pound y T.S. Eliot reverenciaron a Laforgue como su principal influencia. “Ambos se sintieron atraídos, entre otras cosas, por una concepción metafísica de la realidad, donde la intensidad de una impresión llega más lejos aun de lo que el símbolo de los simbolistas proponía. La luna, o un paisaje cualquiera, aparecen como interlocutores frente a un desamparo y la ironía siempre es un consuelo o la mueca escéptica que hace permanecer de pie al poeta. Luego de la lectura de parnasianos y simbolistas,Laforgue significaba un puente de continuidad hacia el siglo XX”, explicó Echevarría a El Observador. Influyó además en grandes poetas franceses como Apollinaire y también en el Río de la Plata, siendo faro de Julio Herrera y Reissig, Leopoldo Lugones y Ricardo Güiraldes. El martes pasado, en la presentación del libro en la Biblioteca Nacional, el crítico Fernando Loustaunau dijo que Laforgue había sido durante toda su vida un exiliado, no solo territorial sino de la lengua. Loustaunau remarcó que el poeta nació en un país donde se hablaba otro idioma. Laforgue se va de Uruguay a los 6 años y vive en Bearn. Cuando se muda a París –donde traba amistad con Stephane Mallarmé y lee con fruición a Charles Baudelaire– hablaba un francés provinciano. Luego viajó a Alemania como lector de poesía francesa de la emperatriz Augusta, esposa del káiser Guillermo I; allí conoce a la que sería su esposa, la inglesa Leah Lee. Siempre la constante de un idioma foráneo rondándolo. Y si bien Laforgue solo escribió en francés, su legado a la poesía es universal. Laforgue murió de manera prematura en París en 1887, enfermo de tisis unos días después de cumplir 27 años. Tenía la misma edad de otros artistas que brillaron en los 60 del siglo siguiente, como Jimi Hendrix,Jim Morrison o Janis Joplin. Se editó Los lamentos, en el 150° aniversario del nacimiento del poeta franco-uruguayo.
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Si estuviera vivo, ¿por quién hincharía Jules Laforgue en el partido de hoy entre Uruguay y Francia?
“Jules amaba París, pero su carácter contestatario le hacía criticar sus costumbres burguesas y recordaba los primeros años de su infancia en Montevideo como muy felices. No negaba, sino que exhibía el haber nacido “bajo el trópico” como dice en su poema Preludios autobio- gráficos. El exilio siempre lo acompañó, al igual que a Isidore Ducasse (Lautréamont) como una cicatriz. Por esto, y en el terreno de una hipótesis, me animo a creer que hincharía por Uruguay”, contestó el traductor, estudioso de Jules Laforgue y y poeta, Andrés Echevarría.
Valentín Trujillo / 11 de junio de 2010

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